Emociones. Ejercicios para trabajar el perdón


"El perdón es un regalo que te haces a ti mismo"
(Suzanne Somers)

7. Emociones.
Ejercicios para trabajar con el Perdón
  Perdonar no significa aceptar que un comportamiento fue el adecuado, ni ignorar un daño que ya está hecho. Perdonar significa reconocer que cada persona hace lo mejor que puede en cada momento con la información y herramientas que tiene en ese momento. Es un camino para liberar esa actuación, a la otra persona, y a nosotros mism@s. Liberar el pasado, es el único camino para volver al presente y poder disfrutarlo.
  Es humano equivocarse y es de consciencia elevada reconocer que es así y perdonar. Quizás no sea fácil y nos costará un tiempo y unos ejercicios. Lo que es realmente importante es la disposición a perdonar. Perdonar no deja de ser una decisión egoísta. Si nos cuesta encontrar motivos más espirituales, podemos decidirnos a perdonar porque nos reconectará con nuestra esencia, nos ayudará a recobrar nuestra alegría, serenará nuestra mente. Es la puerta de nuestra liberación emocional.

  EJERCICIO DEL PERDÓN.
  Haz una lista de todas las personas con quienes estás enfadad@ y enumera todo lo que han hecho. Puedes incluirte también a ti y a todas tus actuaciones que consideres poco dignas. Este ejercicio es un revulsivo totalmente liberador. Cuando tengas tú lista, créate un espacio de total intimidad donde no puedan molestarte y ponte una música suave que te inspire. Pon un reloj con alarma y date un tiempo de cinco minutos.
  Cierra los ojos, respira profundamente y durante ese tiempo enumera tu lista (aunque de memoria) diciendo por ejemplo: "perdono a mi padre, por no estar cuando le necesitaba”, “perdono a mi herman@ por competir siempre conmigo y hacerme sentir inferior", "me perdono a mi por no haber estado cuando me necesitaban,  por haber discutido con mi mejor amig@", etc.
  Por cada frase que digas, imagínate que la Vida está contigo y te responde: "Gracias, yo te libero". Si alguien quiere hacer este ejercicio contigo, os podéis coger de las manos y que la otra persona sea la Vida y vaya repitiendo en voz alta la frase cada vez que tu enumeres un hecho de tu lista. No pares de decir cosas mientras no pare el reloj. Permítete llorar si te apetece. Cuando acabes, sigue escuchando la música, no la pares y date unos minutos para sentir el júbilo del perdón.
¿Te sientes más liger@?
¿Más feliz?
¿Igual como antes?
  Deja que surja lo que sea y anota tus impresiones, si te apetece. Puedes repetir este ejercicio de vez en cuando. Verás que a veces te sorprenden tus propias respuestas y en tu lista habías escrito unas cosas y luego con los ojos cerrados tu corazón suelta otras de las que quizás ni te acordabas pero siguen grabadas a nivel inconsciente.
¿Interesante, no?

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