DECIR ADIÓS. - EL DUELO Y SUS ETAPAS -




No tengo miedo a morir.
La Vida es un ciclo y el mío ya terminó.
Me voy Satisfecha, Tranquila y en Paz.
Hija: Sé Valiente, sé Fuerte y sé Feliz"

- Gracia Zamora Mateos - Mi Madre -

NOTA:
*En Recuerdo de mi Amada y Admirada Madre y mí Ángel y Querido Gato Boris que falleció inesperadamente a la edad de 6 años. Me veo en la necesidad imperiosa de publicar este artículo por mi salud mental y emocional,  tanto para mi misma como para todas aquellas personas que han perdido a un ser querido, en mi caso a mi Madre hace a penas 8 meses y ahora a mi compañero de viaje Boris, mi Gato.
"Porque toda Pérdida es un Duelo y hay que Vivirlo, Sentirlo, Aceptarlo . Sólo Así podremos continuar nuestro camino de Vida sin ell@s, con su recuerdo en nuestra memoria lleno de AMOR y sin Dolor".

¡GRACIAS!
_________________________________

EL DUELO

Muchas personas creen que en el duelo hay que dejar pasar el tiempo que todo lo cura y considerar el sufrimiento como propio, exclusivo y no compartible.

Otras creen que es un continuo lamento y se sitúan en una vida eternamente infeliz.

O que el duelo es para olvidar o para dejar de amar al ser querido muerto.

La pérdida de un ser querido es un proceso difícil al que los psicólogos denominan PROCESO DE DUELO.

“Se define como el conjunto de manifestaciones fisiológicas, intelectuales, emocionales, conductuales y espirituales que se manifiestan como consecuencia de una perdida”.

En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL: Es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de otros), y espiritual (duele el alma).

FINALIDAD DEL DUELO

La finalidad de un duelo es dar expresión y cauce sano a los sentimientos, serenar el sufrimiento dominando la pena de la separación, aceptar la realidad de la muerte y amar con un nuevo lenguaje de amor al fallecido.

Y en este proceso debemos encontrar un significado a nuestra vida.

Quien tiene un PORQUE VIVIR, encontrará siempre el CÓMO”


ETAPAS DEL DUELO

Quienes atravesamos por un proceso de duelo transitamos por una serie de etapas o vivencias comunes, aunque cada una se caracteriza por una amplia variedad de respuestas humanas.

Las reacciones que se presentan en cada una de las etapas son totalmente normales y esperables.

Muchos autores de libros sobre el duelo piensan que el duelo se desarrolla en 5 etapas o fases, que aunque reciben diferentes nombres según el autor, tienen las mismas características:

1ª Etapa: Impacto y Negación.
2ª Etapa: Conciencia de la pérdida.
3ª Etapa: Conservación o Retraimiento.
4ª Etapa: Cicatrización o rea-comodo.
5ª Etapa: Recuperación y sanación.


1ª Etapa: Impacto y Negación

Sus características son:

Incredulidad, confusión, inquietud, oleadas de angustia aguda (agitación, llanto, sensación de ahogo, respiración suspirante, vació en el abdomen, preocupación por la imagen de la fallecida/o), pensamientos obsesivos y algunos síntomas físicos. (Debilidad muscular, temblor incontrolable, perplejidad, mareos y palpitaciones).

2ª Etapa: Conciencia de la perdida (des-organización)

A medida que los síntomas y reacciones iniciales gradualmente pierden su intensidad y la persona acepta intelectualmente la nueva situación, comienza la segunda etapa.

Ansiedad de separación, estrés prolongado, agresividad, impotencia, frustración, hipersensibilidad, trastornos del sueño, miedo a la muerte, comportamiento de búsqueda, sentir la presencia del muerto.

En esta etapa llena de conflictos surge la culpa real o imaginaria, aparece con sentimientos y pensamientos de “SI HUBIERA. . .”

La culpa puede tomar varias formas:

  • Sentirse culpable de estar vivo. Auto acusaciones. Culpa fantasiosa.
  • Recapacitar de lo ilógico que es sentir culpa por algo que no podemos cambiar y que no estuvo en nuestras manos hacerlo, disminuirá la culpa y allanara el camino para la resolución de un duelo sano.


3ª Etapa: Conservación, retraimiento

Aislamiento, impaciencia, fatiga y debilidad, repaso obsesivo, apoyo social disminuido, necesidad de sueño, desesperación, desamparo, impotencia.

4ª Etapa: Cicatrización o rea-comodo

El/La doliente va dejando poco a poco su mundo emotivo y vuelve a tener una perspectiva, realiza un balance entre lo que ha perdido, lo que le queda y lo que ha aprendido.

Características:

  • Reconstruir la forma de ser, retomar el control de la propia vida, disminución gradual del estrés, aumento de energía física y emocional.


5ª Etapa: Recuperación y sanación

En esta etapa retomamos el control sobre la vida. Es tiempo de dejar partir e iniciar nuevas relaciones.

Se nos brinda la ocasión de ir al interior de una misma y descubrir los recursos profundos que tenemos, pues el sufrimiento vivido conscientemente es con frecuencia un estímulo para evolucionar y abrirse a los demás. Por eso es importante vivir a fondo las cuatro primeras etapas, antes de pasar a la quinta.

El/La doliente esta ahora lista para perdonar y pedir perdón al difunto por las faltas y heridas que hayan marcado su relación.

Esta también dispuesta a perdonarse a sí misma y a dar gracias al ausente por la experiencia que le ha heredado.

TIPOS DE DUELO

ANTICIPADO: Precedido con tiempo y pleno conocimiento de la situación, permite prepararse anímicamente.

RETARDADO: Es un duelo inhibido o reprimido. Se puede tener una reacción emotiva en el momento de la perdida, pero no va en proporción con el significado de la pérdida de un ser querido. El pesar se manifiesta con cierta exageración más adelante cuando la pérdida es reactivada por una perdida menor.

CRÓNICO: Es un pesar inusitadamente intenso que no disminuye con el tiempo y, por lo tanto, se transforma en una manera de ser.

EMERGENTE: El sufrimiento aparece por etapas, fechas o circunstancias.

PATOLÓGICO: El duelo anormal puede presentarse de diversas maneras, que va desde el retraso del duelo, o la ausencia de este, hasta un duelo muy intenso y prolongado.

NEGADO: Es la ausencia de la expresión del duelo en el momento de la pérdida.

EXTRAORDINARIO: Ocasionado por situaciones críticas de la muerte; aborto, suicidio, homicidio, tortura, cuerpos sin aparecer, guerras, etc.

SALUDABLE O POSITIVO: Te planteas el gran desafío de reincorporarte al mundo a partir de una nueva identidad, de un nuevo conocimiento de nosotras mismas, en el cual no está incluido nuestro ser querido fallecido, lo que NO significa que vayamos a olvidarlo.

“Es posible volver a la vida, volver a amar, y volver a sonreír”


RECOMENDACIONES PARA UN DUELO SANO

LLORAR: Es humano y es una reacción normal ante la muerte de un ser amado.

HABLAR: Es una forma de desahogarse y compartir nuestros sentimientos y nuestros estados de ánimo.

RECONOCER LA PERDIDA: admitir la perdida nos permitirá avanzar en la aceptación.

ESCRIBIR LO QUE SE SIENTE: nos permite esclarecer nuestros propios sentimientos y las emociones.

CULTIVAR EL AFECTO Y EL AMOR MUTUO EN LA PAREJA: mantener comunicación con la Pareja.

PRESTAR ATENCIÓN Y CONSOLAR A NUESTROS HIJ@S: ell@s también elaboran su propio duelo, no los olvidemos.

RESPETAR EL DOLOR DE LA PAREJA: Se debe evitar la crítica ante el dolor de nuestra pareja.
CONVERSAR CON OTROS PADRES: acercarse a un grupo de ayuda mutua puede aliviar en gran medida nuestro dolor, al escuchar a otros padres como gestionan y sobreviven a la pérdida de un ser querido, es una esperanza.

CONSULTAR A UN PROFESIONAL: Asistir a un Psicólogo para recibir orientación y consejo.

EVITAR TOMAR RESPONSABILIDADES O DECISIONES IMPORTANTES: Aplazar las decisiones importantes como: cambiar de casa, vender las cosas o cambiar de trabajo.

Confío en que leyendo estas líneas tu duelo,  Tu Dolor, Tu Aceptación sea más Natural y llevadera.       

Gracias  por Leerme y ¡Mucho Ánimo!

Cuando el enemigo está en casa




Llevabas años optando por el camino seguro, acogiéndote a una vida fácil aunque poco satisfactoria. Un día decides que necesitas un cambio, que estás desencantada de todo, y llegas a la conclusión de que la vida debe de ser algo más. 

Estás dispuesta a arriesgar y a enfrentarte a tus miedos, porque sabes que el resultado te hará muy feliz. Y cuando has hecho lo más difícil, cuando estás empezando a sentir que esto marcha, descubres que tienes al enemigo en casa.





El enemigo principal está en casa

Hay muchas personas a las que les pasa esto. Muchos seres humanos deciden hacer un cambio importante en sus vidas que les haga mejorar su autoestima, sentirse más realizados, disfrutar más; en definitiva, ser más felices… y se encuentran con que las personas más significativas en su vida, su pareja, sus hijos o sus padres, se convierten en el mayor obstáculo.

¿Por qué ocurre esto? Porque ellos, consciente o inconscientemente, no quieren que tú crezcas. Al evolucionar, empiezas a vivir y a pensar por ti misma y, lo que más molesta, a comportarte de otra manera. Y eso es difícil de aceptar por quienes han pasado mucho tiempo acomodamos en un rol que encajaba muy bien con tu antiguo yo.

Cuando la familia no cree en tu potencial

El hecho de que un hombre se arriesgue a cambiar de trabajo o a emprender un negocio puede ser muy motivador para él, pero puede suponer el fin de la estabilidad económica a la que estaba acostumbrada su pareja. Además, puede que ahora pase más tiempo fuera de casa y esto haga aflorar las inseguridades de su pareja o de sus hijos, inseguridades que hasta ahora no habían surgido. E incluso puede que, en el fondo, su familia no crea en su potencial y piense que va a fracasar.

En el caso concreto de las mujeres, muchas, sobre todo hasta hace unos años, se casaban cuando todavía eran muy jóvenes, y pronto se veían rodeadas de niños y con una casa entera por gestionar. Con el paso de los años empezaban a sentirse insatisfechas y las más valientes decidían que querían volver a estudiar para tener una formación. Esto, a menudo, ocasiona una gran revolución en los que las rodean. 


Por una parte, la mujer se culpabiliza porque piensa que está desatendiendo a sus hijos y a su casa; por otro lado, al marido le causa resentimiento ver como ella tiene una vida independiente de la suya y además acabará teniendo más estudios que él; por último, los hijos se encargan de hacerla sentir culpable cuando no está para cubrir sus necesidades. En ocasiones, hasta las amigas se atreven a malmeter.

Hay que mantenerse firme en las metas

Cuando una toma una decisión importante que va a suponer un cambio en su vida, necesita de los demás. Hay quien tiene la suerte de contar con una familia y amig@s que le apoyan en todo lo que hace, pero esto no sucede siempre. Aunque al principio sea duro tener que luchar contra los que tienes en casa, si con el tiempo te mantienes firme en tu decisión ellos serán los primeros en sentirse orgullosos y celebrar tus éxitos. Y, si no es así, habrás dejado en el camino a quienes no quieren lo mejor para ti.


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Personas víricas que consumen energía




“Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás”



  William Faulkner






Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situación en la que después de mantener una conversación con un amigo se ha sentido desolado, ha contemplado el mundo con más tristeza y menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “Madre mía, a este amigo no le pasa nada bueno, siempre tiene una queja”. Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general con temática “desgracia”. La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas víricas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”.
¿Quiénes son las personas víricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en su cuerpo. Es igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja, poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida.
El origen de la persona vírica puede ser variado: el mal genio, la envidia, la falta de consideración, el egoísmo, la estupidez o la falta de tacto. Lo importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio. El mundo está lleno de personas víricas de diferentes tipologías, unas menos dañinas y otras malévolas que dejan memoria y cicatriz.

Víricos pasivos
En esta categoría incluyo a los victimistas, los que echan la culpa de todo su mal a los que tienen alrededor, nunca son responsables de lo malo que les ocurre porque son los demás o las circunstancias los que provocan su malestar. Si les escucha y a usted le va bien, llegará a sentirse mala persona por disfrutar de lo que los victimistas no tienen. Y no porque no tengan posibilidad de hacerlo, sino porque han aprendido a obtener la atención a través de la queja y eso es cómodo. Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte. Por supuesto, le hacen sentir mal a quien no le presta la atención de la que se creen merecedores. Con estas personas sufrirá el contagio del virus tristeza, frustración y apatía.

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”
 (Víctor Hugo)

Víricos caraduras
Son los que siempre le pedirán favores, pero a la vez no son capaces de estar atentos a sus necesidades. No mantienen relaciones bidireccionales en las que entreguen tanto como reciben. Tiran de otros sin preguntarles si están bien, si necesitan ayuda, si les viene bien prestársela en ese momento. Son egoístas y egocéntricos, y en el momento en el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la crítica y el chantaje emocional. Con estas personas sufrirá el contagio del virus “siento que abusan de mí”, aprovechamiento y resignación.

Víricos criticones
Viven de vivir la vida de otros porque no les vale con la suya. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea. No espere palabras de reconocimiento hacia los demás ni que hablen de forma positiva de nadie, porque el que a los demás les vaya bien, les potencia su frustración como personas. No saben competir si no es destruyendo al otro. Arrasan como Atila. Con estas personas sufrirá el contagio del virus desesperanza, vergüenza, incluso culpa si participa en la crítica. Y la culpa luego arrastra al virus del remordimiento.

Víricos con mala idea
Manténgalos bien lejos. Están resentidos con la vida, ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque la suerte no les ha acompañado. Anticipan que las personas son interesadas y no esperan nada bueno de ellas. Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo le ven una mala intención. Viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superación les ningunean todavía más. Con estas personas sufrirá el contagio del virus indefensión, inseguridad, impotencia y ansiedad.

Víricos psicópatas
 Para los que no lo sepan, no hace falta ser asesino en serie para ser un psicópata. El psicópata es aquel que inflige dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal. De estos hay muchos de guante blanco. Son los que humillan, faltan al respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que se sienta ridículo, menospreciado, y se cargan la autoestima. Ante ellos, salga corriendo, porque el que lo hace una vez, repite. Si le permite que le maltrate, usted terminará pensando que ese es el trato que merece. Con estas personas sufrirá el contagio del virus miedo y odio. Muy difícil de erradicar, perdura durante mucho tiempo en su memoria.

Mecanismos de Defensa
Para evitar el contagio de los víricos victimistas, lo primero que hay que hacer es pararles. Decirles que estará para ayudarles a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pañuelo en el que ahogan sus penas sin implicarse. Estas personas se acostumbran a llamar la atención con sus desgracias, pero son incapaces de responsabilizarse y actuar porque optan por el camino fácil: llorar.
Dígale que estará encantado de ayudarle siempre y cuando se movilice. Y si no lo hace, decida alejarse de alguien que ha tomado la decisión de ser un parásito toda la vida. No lo está abandonando, le está dando aliento para que actúe. Si decide no tomar las riendas de su vida, ser su paño de lágrimas, tampoco será una ayuda. Se gasta la misma energía quejándose que buscando soluciones. La primera opción consume y resta, y la segunda suma.

“La tristeza del alma puede matarte mucho más rápido que una bacteria” 
(John. E. Steinbeck)

Ante el virus de pedir, el antivirus de decir no. Si usted no hace prevalecer sus necesidades y prioridades, ellos tampoco lo harán. Una cosa es ser solidario y otra muy distinta estar a disposición de todos y no estar nunca para uno mismo.
No permita que la persona vírica criticona haga juicios de otras personas que no estén presentes. Si lo hace con otros, también lo hará cuando usted no esté presente. No entre en su juego ni se identifique con esa conducta. Dígale que no le gusta hablar de personas que no están presentes. Y si se trata de rumores, dígale que no tiene la certeza de que el rumor sea cierto. Los rumores, la mayoría de las veces, son infundados, falsos o exagerados. Se propagan como el viento, y a pesar de que luego se compruebe que son falsos, el daño ya está hecho. Actúe como le gustaría que lo hicieran, con respeto, discreción y veracidad. Es más importante ser ético que evitar un conflicto con un criticón.
Y por último, no permita que nadie le falte al respeto y mucho menos le maltrate ni psicológica ni físicamente. Como personas, todos merecemos un trato digno. Hágase valer. Pida ayuda, póngase en su sitio, no consienta una segunda oportunidad a quien le ha hecho daño. El que le daña no le quiere; olvídese de justificarle por su pasado, su carácter, su educación, el alcohol o sus problemas. Nada, absolutamente nada, autoriza la falta de respeto y el maltrato físico y psicológico. Y esto es válido en el ámbito familiar, laboral y entre los amigos.
Rodéese de personas de bien, que le quieran y que se lo demuestren, que le hagan feliz, con las que salga con las pilas recargadas. Tenemos la obligación de ser felices y disfrutar. Hay mucha gente dispuesta a ello. No las deje escapar. Las personas estamos para ayudarnos, somos un equipo.


Fuente: Artículo escrito por: PATRICIA RAMÍREZ,  El País Semanal (2013

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Aprende a Reconocer y Superar el Maltrato en la Pareja





¿Cómo impedir que el maltrato te afecte de un modo tan destructivo?

¿Cómo perder el miedo y recuperar la confianza para tomar de nuevo las riendas de la vida?

¿Cómo empezar a tomar decisiones, hacer valer nuestros derechos y perseguir nuestros sueños y objetivos sin que la pareja lo impida?




NOTA:

*Este artículo será algo más largo de lo habitual por lo que sería recomendable tomarte tiempo para leerlo.



Aprende a Reconocer y Superar el Maltrato en la Pareja 


El problema principal no es cómo se comporta tu pareja, qué cosas dice o hace; el verdadero problema es cómo su comportamiento te afecta a ti. Y aunque no puedes hacer que deje de comportarse de ese modo (si pudieras, sin duda lo habrías hecho ya) sí puedes influir en el modo que te afecta y lo que haces al respecto.

El único modo en que el maltrato puede afectarte es haciendo crecer dentro de ti al maltratador interior.

¿Por qué pueden dolernos tanto las palabras de los demás?
¿Por qué pueden resultar tan destructivas y dañinas?

Para que las palabras nos hagan daño tenemos que “tragarlas”, tenemos que interiorizarlas, hacerlas nuestras y convertirlas en una especie de voz interior que nos insulta y desprecia. 

Por tanto, el primer paso para superar el maltrato consiste en deshacerse del maltratador interior. Después será mucho más fácil decidir qué hacer con el maltratador exterior.

Pero el maltratador interior suele venir de lejos, del pasado, de manera que lo que te decían los demás es lo que ahora te dices a ti misma y el modo en que te trataron es cómo te tratas a ti misma.

La persona maltratada en su infancia tiene muchas más probabilidades de interiorizar una imagen negativa de sí misma y de desarrollar un poderoso maltratador interior que permanezca al acecho.

Si has sido maltratado/a en tu infancia probablemente has estado toda tu vida dudando de ti misma, infravalorándote o despreciándote abiertamente y es posible que hayas pasado gran parte de tu vida luchando desesperadamente para obtener el amor y aceptación que nunca has tenido.

Hay algo que también has aprendido y es a buscar ese amor y aceptación en personas que no te lo pueden dar o que te lo dan de manera esporádica alternando entre amor y dolor. Cuanto menos amor y aceptación hayas tenido en la infancia, más creerás necesitarlo ahora y mayor será tu ansia de obtenerlo. Esto hace a una persona vulnerable a quedar atrapada por un maltratador. Por tanto, el problema es el modo en que fue “programada” su mente.

En resumen: 

Las cosas que nos suceden nos afectan de un modo u otro en función de lo que pensamos y cómo las interpretamos.

El pensamiento está basado en una serie de creencias aprendidas en la infancia que condicionan el modo en que te ves a ti misma, a los demás y al mundo.


Muchas de estas creencias y actitudes te han llevado a verte atrapada en una relación abusiva y a maltratarte a ti misma. Estas creencias no son responsables de lo que la otra persona te dice o hace (sus propias creencias son responsables de eso) pero sí lo son de la intensidad de tu sufrimiento, del malestar que sientes, de cómo te afecta lo que tu pareja dice o hace, de que te sientas perdida cuando estés sin pareja o de la mala relación que tal vez mantienes contigo misma. Esta programación de tu modo de pensar es la responsable última de que te encuentres en una situación de maltrato y de que estés sufriendo.

Tu pareja es responsable de su crueldad, de su mal comportamiento, su desprecio hacia ti, sus malos modos, pero tú eres responsable de cómo todo eso te afecta y en qué medida.

Cuando tu pareja empieza a criticarte, insultarte o comportarse de un modo negativo contigo, tú haces una serie de interpretaciones de ese suceso y piensas una serie de cosas sobre el acontecimiento, sobre tu pareja o sobre ti misma. 

Por ejemplo podrías pensar:

“Es horrible, no puedo soportar más lo cruel que es conmigo”
“Seguramente lo merezco porque soy inútil”
“No sé cómo reaccionar ante eso, soy imbécil”

Cada uno de estos pensamientos dará lugar a emociones diferentes, como depresión, ira, culpa, vergüenza y a un comportamiento diferente como pasividad, llanto, irritabilidad. Cualquier persona que se diga a sí misma esas frases y se crea este tipo de cosas se sentirá muy mal. Cuanto más te maltrate tu pareja más te maltratarás a ti misma y si sucede a menudo acabarás con depresión o ansiedad constante; pero…

¿Por qué las palabras de otra persona pueden llegar a afectarnos tanto, a dolernos con tanta intensidad?

Porque inciden directamente en la propia falta de aceptación, inseguridad y dudas acerca de una misma, que se vienen arrastrando desde la infancia y que hacen que se critiquen, desprecien, reprochen y auto-castiguen a sí mismas. Es decir, ponen en marcha el propio maltratador interior. Nuestras propias inseguridades y falta de autoestima nos hacen vulnerables a las palabras de los demás, a sus burlas, críticas y desprecios; nos llevan a sentirnos culpables y vulnerables.

Una parte de ti te critica, te rechaza, te culpa. Las percepciones negativas que tienes de ti, tus inseguridades, tus miedos, son los verdaderos responsables de que te duela tanto. Cada vez que tu pareja te maltrata se ponen en marcha todas esas dudas, auto-críticas y auto desprecios que son las que realmente te hacen sufrir.

La persona con baja autoestima que no se acepta y ama a sí misma lo suficiente está a merced de las opiniones y comentarios de los demás. Cuanto más baja sea la autoestima más le dolerán las críticas e insultos de los demás, más le obsesionarán, más dudas tendrá sobre sí misma, lo cual, a su vez, la hace aún más vulnerable, entrando así en un círculo vicioso que la lleva a vivir situaciones de maltrato una y otra vez a lo largo de su vida.

Con su maltrato la pareja sacará a la luz las inseguridades y dudas de la víctima, atacará sus puntos débiles y cuanto más le afecte lo que hace o dice, más fácil le resultará volver a herirle en el futuro. La parte de esa persona que piensa que su pareja puede tener razón al despreciarla, la va empujando cada vez más hacia la confusión, las dudas, la culpa y el auto- desprecio.

Incluso aunque esa persona esté totalmente convencida de que las críticas de esa persona son infundadas y falsas, aún sentirá una necesidad imperiosa de demostrarle que lo que dice no es cierto, de que no es culpable, e intentará por todos los medios de que se dé cuenta de ello y lo reconozca. Aún necesita la absolución de un pecado no cometido.

¿Por qué necesita tan desesperadamente demostrar su inocencia?

Porque lo que piensa acerca de sí misma depende de lo que su pareja piense de ella y no puede sentirse bien consigo misma ni pensar bien sobre sí misma si su pareja no lo hace.

Este modo de pensar proviene de la tendencia a culparse por ser imperfecto, ya sea a los ojos de uno mismo o a los ojos de los demás. Mientras sigas pensando que necesitas ser perfecto a los ojos de otra persona, necesitarás probar tu inocencia cada vez que te acuse o critique injustamente.

La gran trampa de esta actitud es que tú no puedes controlar la reacción de los demás, tu pareja puede negarse, incluso ante la más clara evidencia, a reconocer que se ha equivocado y no por ello eres culpable de nada. De este modo le has concedido un gran poder: el de hacer que te sientas mal mientras así lo desee.


¿Qué hace una persona que tiene la autoestima alta, cuando los demás la maltratan verbalmente?


Una persona que tiene la autoestima alta, tiene varias opciones para tomar las decisiones más adecuadas para el tipo de maltrato que sufre.


Ejemplos:


Puede ignorar los comentarios que son falsos sin sentirse mal por ellos.

Sabe que no es perfecta ni tiene que serlo, ni ante sí misma ni ante los ojos de los demás.

Confía en su propio juicio y en sus percepciones, sabe reconocer cuando está siendo maltratada y toma las medidas necesarias para afrontar la situación. No trata de ignorar el hecho ni desviar su atención, sino que lo afronta lo antes posible.

Acepta las críticas de los demás cuando son ciertas y justas y piensa en cómo esas críticas pueden ayudarla a mejorar.


En resumen


Lo que tu pareja dice no puede hacerte daño, lo que tú te dices en respuesta a los comentarios de tu pareja sí puede herirte (y mucho). 

Lo que tú pienses es lo que marca la diferencia entre sentirse molesta por un comentario injusto o cruel, y sentirse devastada, hundida y desesperada.

Es importante que tus pensamientos estén basados en una aceptación incondicional de ti misma. No necesitas compararte con los demás. Puedes decidir aceptarte y quererte tal y como eres, y puedes optar por considerarte una persona valiosa y digna de amor simplemente por estar viva, porque toda vida es valiosa en sí misma.

Siempre puedes trabajar por mejorar, por cambiar aquello que no te gusta de ti, pero no desde el auto-desprecio, sino desde el auto-respeto y el amor y aceptación incondicional de ti mismo. Este es el paso principal y fundamental para el cambio. El cambio es imposible si una persona se desprecia y se castiga a sí misma, pues de ese modo sólo consigue deprimirse y hundirse, y eso no facilita para nada el trabajo positivo en uno mismo, sino todo lo contrario. Sólo se puede cambiar y mejorar partiendo de la base de la aceptación incondicional.

No dejes que los demás piensen por ti, no les des el poder de decidir si eres aceptable o no, porque entonces tu autoestima y auto-aceptación serán como una montaña rusa que subirá y bajará en función de lo que los demás te digan cada día.

Cuando tu autoestima y aceptación personal dependen de que hagas bien las cosas y de lo que los demás piensen de ti, te vas a despreciar y odiar a ti mismo con frecuencia, cada vez que otra persona te rechace o cada vez que hagas algo mal (o no lo bastante bien). De este modo, tu autoestima sube y baja frecuentemente en función de circunstancias externas. Además, la presión que ejerces en ti mismo para conseguir la aceptación de los demás, no te ayuda a hacer las cosas mejor sino todo lo contrario, pues te crea estrés y ansiedad.

Además, si te desprecias y castigas con frecuencia, es más probable que los demás te respeten menos. Y a algunas personas les gustará tu auto-desprecio porque eso les permite sentirse superiores a ti. Además tu auto-desprecio te predispone a mayores ataques porque el maltratador se atreve a decirte cosas que no se atrevería a decirle a una persona con una opinión mejor de sí misma. Es más fácil maltratar a una persona con baja autoestima.



¿Abandonar a tu pareja o continuar con la relación?


Muchas personas en una relación abusiva se plantean esta posibilidad.
Solamente tú puedes decidir abandonar a tu pareja o seguir adelante con la relación, pero para poder tomar esta decisión es importante liberarse primero de los miedos y pensamientos negativos. Las decisiones basadas en el miedo nunca serán buenas decisiones.

Si decides quedarte porque piensas que nunca serás capaz de salir adelante sin pareja, o no serás capaz de soportar la soledad, estarás tomando decisiones basadas en pensamientos erróneos, pues no es cierto que no seas capaz de salir adelante sin pareja (incluso aunque te resulte más difícil), y no es cierto que no vayas a poder soportar la soledad. Incluso la persona que no tiene recursos económicos, que no tiene ningún sitio adonde ir y que tiene hijos a su cargo, puede encontrar el modo.

Puede, por ejemplo: seguir con su pareja mientras busca un trabajo, puede buscar ayuda en los servicios sociales, puede recurrir a amigos y familiares, puede poner en marcha de forma constructiva esa herramienta que todos tenemos llamada pensamiento para buscar soluciones y ponerlas en práctica, aunque estas acciones requieren de actitud, valentía, de mucho trabajo emocional y personal, requiere de auto-motivación, amor propio, autoestima; aunque no pueda llevarlo a cabo inmediatamente; siempre puedes decidir y elegir qué vida quiere llevar.

Cuando contemos con una visión clara de lo que ocurre en nuestra vida seremos nosotras mismas quienes sepamos lo que hay que hacer ante una situación determinada, y tendremos una convicción interna de actuar en una dirección. Estos actos que emergen de la conciencia no estarán contaminados de prejuicios y temores porque nos habremos liberado de su tiranía. 

Si podemos observar en nosotras mismas el grado en que nos perjudican determinados pensamientos y conductas, podremos hacer que disminuya su dominio sobre nosotras.

Todo es empezar, ¿A qué esperas?

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